7 ejercicios para trabajar la inteligencia emocional en los adolescentes

La inteligencia emocional está experimentando un nuevo resurgir. El concepto, que podemos definir como desarrollo de la capacidad de identificar, comprender y gestionar las emociones, existe desde hace mucho tiempo. Pero ha ganado fuerza en los últimos años, debido a la polarización del clima en el que vivimos actualmente. Además, muchas de las nuevas generaciones están descubriendo los principios básicos de la inteligencia emocional y sus beneficios.

Lo cierto es que este tema ha ganado un lugar importante en el panorama educativo de los padres. Y es que una de las cosas más importantes que podemos enseñar a nuestros hijos acerca de las emociones es que no son buenas o malas. Debemos expresarles que no necesitan juzgar las emociones, simplemente notarlas y sentirlas, para después identificarlas como cómodas o incómodas.

Para ello, podemos realizar con nuestros hijos unas actividades y reflexiones para construir, desarrollar y mantener la inteligencia emocional.

1. Categorización de las emociones. Un buen ejercicio sería escribir cinco emociones básicas en notas adhesivas o en tarjetas, así como palabras que pudieran identificarse con situaciones. Posteriormente hablar con los jóvenes sobre cada emoción y dónde podrían encajar cada una de esas palabras en la categoría de situaciones.

2. Pregunte y reflexione con su hijo. Tómese un tiempo para hablar con su hijo y responder algunas de las siguientes preguntas: ¿cómo afectan mis estados de ánimo a mis pensamientos y toma de decisiones?; ¿cómo describiría mi estilo de comunicación y su efecto en los demás?; ¿qué rasgos en los demás me molestan y por qué?; ¿me resulta difícil admitir que estoy equivocado? ¿Por qué o por qué no?; ¿cuáles son mis puntos fuertes?; ¿cuáles son mis debilidades? Debemos pensar profundamente las respuestas, usándolas para hacer comprender a nuestro hijo sus emociones.

3. Use vocabulario emocional. Cuando un médico trata de diagnosticar un problema, él o ella le pedirá que describa el dolor que está sintiendo. Podrían pedirle que use palabras como agudo, dolorido, calambres, pesado, nauseabundo, palpitante y sensible. Cuanto más específico sea, más fácil será para su médico diagnosticar el problema y prescribir el tratamiento adecuado. Con las emociones el funcionamiento es parecido: al usar palabras específicas para describir sus sentimientos, es más fácil llegar a su causa raíz, lo que lepermite lidiar mejor con ellos. Entonces, la próxima vez que nuestro hijo experimente una fuerte reacción emocional, tómese un tiempo para procesar con él la situación. No solo lo que está sintiendo, sino también el motivo. Trate de dar palabras a sus sentimientos; luego, determine junto a él lo que quiere hacer sobre la situación.

4. Pausa. Ayude a su hijo a tomar descansos. Hágalo comprender que, si siente que está empezando a responder emocionalmente a una situación, debe primero tomar una pausa. Si es posible, aconséjalo que vaya a dar un paseo. Una vez que haya tenido la oportunidad de calmarse, anímale a decidir cómo querer avanzar.

5. Enséñalo a utilizar el truco de 3 segundos. Si tiendes a contestar rápidamente, aceptas los compromisos demasiado deprisa y puedes decir algo que luego lamentarás. Para prevenirlo, podemos practicar con nuestros hijos estas tres preguntas rápidas antes de contestar: ¿es necesario decir esto?; ¿es necesario que lo diga yo?; ¿necesito decir esto ahora? En cambio, si es el joven es más introvertido y a menudo siente que desearía haberse expresado en un momento o situación específica, ayúdalo a preguntarse: ¿me arrepentiré de no hablar más tarde? Las preguntas correctas pueden ayudar a cualquier persona a manejar sus reacciones emocionales y evitar arrepentimientos.

6. Aprende a decir no. Es genial ser amable y servicial con los demás, pero los jóvenes tienen que aprender a poner sus límites. Para ello, podemos hablar con nuestros hijos y poner ejemplos de situaciones en las que, si respondemos sí a todas las solicitudes, podemos elegir el camino del agotamiento y gastar nuestro tiempo y energía. Debemos explicar que, cada vez que decimos que sí a algo que realmente no queremos, en realidad estás diciendo que no a las cosas que sí queremos.

7. Convertir las críticas en comentarios constructivos. Una de las actividades que podemos realizar con nuestros hijos está relacionado con las críticas y el peligro de tomarlas de forma personal. En su lugar, debemos enseñar a los jóvenes a responder dos preguntas: dejando de lado los sentimientos personales, ¿qué puedo aprender de esta opinión alternativa?; ¿cómo puedo usar estos comentarios para ayudarme a mejorar? Recuerda que la mayoría de las críticas están enraizadas en la verdad e, incluso cuando no lo es, ofrecen la oportunidad de ver la realidad desde la perspectiva de los demás.

EL PASO HACIA LA SECUNDARIA


Los adolescentes al acabar la primaria cierran la etapa de la infancia con muchas ganas, ilusiones, expectativas y cambios a todos los niveles. Dejan atrás un entorno seguro con los compañeros y amigos de la infancia, los maestros que te acompañaban y la monitorización del aprendizaje.

Aparece el momento de empezar a volar. El cambio de centro hacia el instituto o la escuela de secundaria, donde los que empiezan son los más pequeños y no saben todavía “las reglas del juego”, supone el primer reto a afrontar. Será clave tener una buena red de amigos y compañeros para poder compartir estos momentos de incertidumbre.

El nivel de madurez del adolescente, la responsabilidad y las estrategias que haya desarrollado para afrontar las dificultades, habilidades emocionales, sociales y relacionales incluidas, definirá su grado de éxito escolar y también de relaciones y pertenencia al grupo. Las habilidades emocionales o gestión de las emociones se aprenden. Las emociones a menudo pueden desestabilizarnos y si aprendemos a conocernos y saber qué emoción nos invade y que puedo hacer con ella, es decir, como volver a mi equilibrio emocional, me permitirá tener cierto control y enfocarme en la tarea escolar o aquello que esté haciendo.

El éxito escolar y las relaciones sociales, tan importantes en esta etapa, contribuirán en su grado de autoestima,
en la percepción que tienen de ellos mismos, la aceptación de los cambios y de su cuerpo así como las comparaciones que suelen hacer con los ideales a las redes sociales, anuncios, películas, etcétera.

Los cambios físicos a los cuales se ven sometidos los adolescentes y la gran transformación que experimentan en su apariencia física, supone para ellos una re- elaboración de cuál es su imagen corporal y su atractivo.
Además en esta transformación hay que añadir cambios en el cerebro del adolescente. Aunque no existen muchos estudios sobre este tema, sí que se pueden destacar diferencias importantes de la comparación del cerebro antes y después de la pubertad, en las neuronas y en la estructura del cerebro.

Estos cambios cerebrales se han vinculado a transformaciones en diferentes áreas de conducta. (Blakemore y Choudhury, 2006) Las autoras apuntan a la influencia de estos

cambios en el desarrollo de funciones intelectuales ejecutivas tales como, la atención

selectiva, la toma de decisiones o la inhibición de respuestas, entre las más destacadas.

Los cambios respecto al cuerpo están influidos no solo por la aparición de estos, sino también por los rasgos psicológicos del adolescente y la influencia del entorno, es decir, familia, amigos, escuela y patrones culturales.
Por lo tanto, el factor psicológico de la percepción que los adolescentes tienen sobre su cuerpo forma parte de su auto-concepto y además tiene una gran influencia en su autoestima.

Seguidamente podemos apreciar que en esta etapa los adolescentes pueden ser muy sensibles y fácilmente se puede influir en ellos. Su capacidad crítica y analítica es baja y por tanto son altamente sugestionables.
En esta etapa de transformación los jóvenes centran su mundo en la apariencia física que simboliza el éxito personal y social.

Por lo tanto, por un lado el estímulo y el refuerzo en su capacidad crítica y analítica es fundamental para formar su carácter. Los aprendizajes tienen que enfocarse más en esta parte que en la memorización de conceptos.
Crear debates discusiones y saber defenderlos estimula la mente y el interés de los jóvenes. Animarlos a participar sin cortar la creatividad, juzgar o dirigir más bien inspirándolos. Cuantas más oportunidades tengan de expresarse con libertad mejor para su capacidad crítica y la autoestima.

Despertar en ellos el espíritu crítico, es también, prestar atención en cómo son las relaciones con los compañeros, empatitzar cuando hay relaciones tóxicas o de desprecio y ser valientes para afrontarlo. La diversidad está cada vez más presente en las aulas y a la nuestra sociedad. Puede parecer un tópico pero tenemos que despertar la sensibilidad de los jóvenes para ver los compañeros como seres humanos iguales, sin distinción de estatus, raza, sexo o religión y estimularlos a ver la riqueza que hay en la diferencia.

Por otro lado el refuerzo en la aceptación de su físico, huyendo de los modelos ideales y de los estereotipos que aparecen en las redes, cultivando los valores personales y la autoconfianza.
Valorarse tener confianza en sí mismos y motivación personal es clave para su éxito personal y escolar en esta transición a la secundaria. Empoderar a los jóvenes para tomar sus propias decisiones y responsabilizarse de ellas. Organizarse en los tiempos de estudio, poner foco y aprender a ponerse metas a corto y medio plazo para poder medir sus progresos los ayudará a ver, valorar y celebrar los éxitos.

Es importante ayudarlos a construir el carácter y personalidad desde el refuerzo, el aprecio y la aceptación de ellos mismos y esto contribuirá muy positivamente en su rendimiento y éxito personal.

Por qué un campamento de verano puede cambiar tu vida

El verano es un momento emocionante para todos porque, honestamente, ¿a quién no le gusta pasar tiempo libre más allá del colegio, del instituto o del propio trabajo? Todo el mundo pasa el verano de una manera diferente.

Algunos pasan largas vacaciones familiares, otros lo pasan en la piscina de su urbanización y otros lo pasan en la cama, durmiendo. Estos son los adolescentes. Si queremos erradicar ese comportamiento y ofrecerles una oportunidad para que realicen cosas emocionantes durante sus vacaciones de verano, podemos apuntarlos a un campamento de verano, una experiencia que seguro tendrá un gran impacto en su vida.

El campamento de verano tiene que ver con la transformación. Los monitores de campamento se convierten en modelos a seguir. Los compañeros aprenden la resolución saludable de conflictos. Incluso los niños tímidos hacen nuevos amigos. Pero si todavía no te has convencido desde Youthcamp te ofrecemos razones por las que un campamento de verano puede marcar un antes y un después.

8 MANERAS EN QUE EL CAMPAMENTO PUEDE MEJORAR SU VIDA

1. Se atreverán a probar algo nuevo.

En el campamento, la mayoría de los niños se encuentran en un territorio desconocido. Probar cosas nuevas puede ser un poco desalentador para algunos, pero superar ese obstáculo puede darles el coraje para probar más cosas nuevas.

2. Aprenderán a desconectar.

Los smartphones, las tablets y videojuegos generalmente no forman parte de las actividades del campamento. Saber cómo comunicarse con las personas de forma personal es cada vez más valioso. Aislar a los jóvenes de los dispositivos les da a los niños la oportunidad de interactuar cara a cara y desarrollar habilidades sociales.

3. Harán nuevos amigos.

A diferencia de la escena social que los adolescentes pueden encontrar en la escuela, muchos campistas no se conocen entre sí, por lo que las nuevas amistades florecen rápidamente. Los nuevos amigos pueden no compartir los mismos orígenes, por lo que el campamento expone a los niños a una diversidad de experiencias y les ayuda a ver más allá de lo que han crecido con ellos. Formar relaciones y sentir que ‘encajan’ es crucial para su desarrollo y el campamento es un lugar donde eso sucede.

4. Aprenderán a vivir con compañeros de cuarto.

Todos tienen que aprender a vivir entre otras personas, ya sean sus amigos, sus compañeros de trabajo o los vecinos de al lado. Los espacios del campamento son un lugar perfecto para trabajar respetando a los demás y manteniendo la paz.

5. Practicarán la empatía

Los jóvenes aprenderán a considerar cómo se sienten los demás como resultado de asistir al campamento. Con la supervisión de un adulto, los jóvenes pueden practicar la resolución de conflictos poniéndose en el lugar de otro.

6. Contacto directo con la naturaleza.

Desde las actividades al aire libre hasta las caminatas en el bosque… Un campamento es una oportunidad para apreciar el medio ambiente y su conexión personal con el mismo y es probable que los jóvenes descubran la importancia y tomen mayor consciencia de la necesidad de sostenibilidad del entorno y se inspiren para conservarlo para las generaciones futuras.

7. Aprenderán independencia y responsabilidad.

Para muchos adolescentes, el campamento de verano es la primera vez que han estado lejos de sus padres por un tiempo prolongado. Los jóvenes tienen que tomar más decisiones por sí mismos y pensar en las consecuencias de ellas.

8. Trabajarán como parte de un equipo y serán aceptados.

Los campistas aprenden rápidamente cómo resolver problemas en grupo. En las actividades propias de un campamento los jóvenes aprenden el poder de la cooperación y a aceptar a los demás como son. Con ello, crean una comunidad diversa, segura e inclusiva.

Cómo explicar a un adolescente el porqué es importante la inteligencia emocional


Si queremos que España siga siendo competitiva en un entorno empresarial cada vez más global, necesitamos una futura generación más que preparada. No obstante, la realidad es que los futuros investigadores, educadores, políticos y profesionales de los negocios del mañana no están listos para cumplir con esas expectativas. No tanto porque no están capacitados, sino porque no están emocionalmente equipados.

¿Por qué es importante la inteligencia emocional para los adolescentes? El concepto de inteligencia emocional es un tema importante. Son los jóvenes de hoy los que conformarán el mundo del mañana. Dado que las empresas son esencialmente personas, cualquier cosa que afecte la efectividad de una persona también afectará a la empresa en la que trabaja u opera.

Muchos psicólogos están de acuerdo en que el nivel de inteligencia emocional de una persona (EQ), es en muchos casos más importante que su coeficiente intelectual (IQ). Este nivel es la capacidad para comprender y reconocer sus propias emociones y reacciones. En esencia, es el nivel de autoconciencia.

Poder controlar, gestionar y adaptar el estado de ánimo, sólo puede hacerse a través de la autogestión. Tener las habilidades para motivarse a través de las emociones y luego tomar las acciones apropiadas para comprometerse y seguir, es una habilidad que se aprende y que debemos explicar a los adolescentes.

Otra razón importante que justifica el valor de la inteligencia emocional es que es una habilidad poderosa para poder reconocer y discernir los sentimientos de los demás, establecer una conexión y ganar confianza. Ser capaz de construir relaciones, relacionarse con otras personas en cualquier situación dada, trabajar como parte de un equipo y negociar cualquier conflicto que pueda surgir, son elementos centrales para la inteligencia emocional.

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL?

Piensa en tu bienestar mental. Muchos de los jóvenes de hoy lidian con el estrés y la presión cada día. Aquellos que carecen de las habilidades para lidiar con estas tensiones tienen una mayor probabilidad de actuar debido a la falta de bienestar mental.

Tener habilidades de inteligencia emocional afecta tanto su punto de vista como su actitud. También puede ayudarlos a deshacerse de la ansiedad, ayudarlo a lidiar con los cambios de humor y evitar la depresión. Estos son motivos que debemos

explicar a nuestros hijos, sobrinos y a todos los adolescentes con los que tengamos relación.

Por otro lado, ahora considera tu bienestar físico. Poseer la capacidad de manejar adecuadamente su estrés tiene un impacto poderoso en su bienestar general, que está vinculado a su nivel de inteligencia emocional. Gracias a ser consciente de su estado emocional y de sus reacciones ante diversas situaciones, puede aprender a manejar su estrés y mantener una buena salud.

Desarrollar relaciones de calidad es una habilidad que todos debemos tener. Al comprender sus emociones, puede manejarse mejor y comunicarse de manera efectiva. También podrá relacionarse con quienes le rodean al comprender las necesidades y los sentimientos de los demás. Esto te ayudará a construir vínculos más fuertes y tener relaciones más satisfactorias.

La habilidad de resolución de conflictos es algo que muchas personas desearían tener.

Ser capaz de ver la perspectiva de otra persona es una habilidad poderosa que te servirá bien durante toda tu vida. Es más fácil llevarse bien con las personas y darles lo que quieren cuando puedes ver ambos lados de un conflicto.

Es fácil ver cómo la inteligencia emocional desempeña un papel muy importante en muchas áreas de la vida. Juega un papel crítico en cada aspecto de la calidad de nuestra existencia profesional y personal, y este es un razonamiento que todos podemos entender. Si bien la tecnología puede ayudarnos a aprender y dominar la información, todo adolescente debe aprender más sobre su propia inteligencia emocional, sobre cómo manejar y dominar nuestras emociones. En Youthcampsomos especialistas en ello.

Desarrollo personal y liderazgo, vital para sobreponerse al futuro

La formación y el desarrollo de los adolescentes es imprescindible para garantizar un futuro de éxito en su vida profesional y personal. Contar con jóvenes que posean el potencial de ser líderes es de vital importancia para la sociedad.

Por ello, familias, gobiernos y medios de comunicación deben ir de la mano para alentar a la juventud de la necesidad de trabajar el desarrollo personal, la confianza o el conocimiento de uno mismo para enfrentarse a la vorágine empresarial en la que nos encontramos.

Desde Youthcamp proponemos programas innovadores y de eficacia, a través de los cuales crean experiencias de aprendizaje interactivas, divertidas y profundas para que los jóvenes aprendan y experimenten las habilidades básicas que aplicarán en un futuro.

La comunicación es el arma fundamental del líder, y por ello, los adolescentes de entre 12 y 17 años necesitan conocer nuevos conceptos y practicar habilidades emocionales, relacionales y organizativas a través de juegos interactivos. Una nueva forma de enseñar a ganar confianza en sí mismos, comprender los valores de la amistad y de la colaboración a través de un programa de acompañamiento.

Es de vital importancia creer en el potencial de influir positivamente en las personas. El proyecto de Youthcamp está compuesto de un programa flexible de tres ciclos con seguimiento anual que acompaña a los jóvenes a lo largo de todo este tiempo proporcionándoles las herramientas necesarias para que ganen confianza en sí mismos y desarrollen las habilidades personales necesarias para crear un futuro de éxito.

Encuentros virtuales y presenciales, fines de semana monográficos y campus de verano componen el programa completo de cada ciclo. Los jóvenes pueden unirse en cualquier momento al grupo ya sea en fin de semana o campus de verano donde pueden descubrirse y desarrollar el talento que llevan dentro.

Las Soft Skills o habilidades blandas revolucionan las aulas

La adolescencia es una de las etapas más críticas en la vida de cualquier persona, y es que, todo lo que aprendamos quedará reflejado en nuestra vida adulta. En este sentido, un estudio elaborado por el portal de empleo Careerbuilder señala que de unos años a esta parte existe una deficiencia enorme entre los recién graduados en las conocidas ‘Soft Skills’ o habilidades blandas cuando comienzan su carrera profesional.

Profesores, directores o padres se empeñan y luchan por ofrecer una educación plagada de conceptos teóricos, matemáticos, artísticos o deportivos para desarrollar un curriculum excepcional entre los más jóvenes, pero terminan olvidando una de las claves de la empleabilidad moderna: los atributos personales que conformarán la carrera profesional en la vida adulta del adolescente.

Siendo la educación el pilar de cualquier progreso personal, desde Youthcampdestacamos que enseñar a los jóvenes a desarrollar sus habilidades emocionales y personales desde la práctica en las aulas es vital para conseguir afrontar los conflictos acordes a la edad. Además, la cultura empresarial ha cambiado radicalmente en los últimos años, y por ello, debemos generar estímulos y necesidades en los adolescentes para que se marquen unas prioridades que posiblemente necesitarán en su futuro laboral.

Un estudio de la Kentuky University USA ha identificado 10 habilidades clave percibidas como las más valoradas en el mundo de las organizaciones: Integridad, comunicación, responsabilidad, habilidades sociales, liderazgo son algunas de estas habilidades clave más buscadas y valoradas.

Hablamos de talento, de su desarrollo y de su necesidad. Pero, ¿lo estamos aplicando? Un informe conocido como Aprendizaje en el lugar del trabajo de 2018 realizado a través de LinkedIn ha establecido como prioridad para el desarrollo del talento el entrenamiento de dichas habilidades.

Las escuelas han adoptado un nuevo modelo de educación basado en valores y desarrollo de las habilidades personales del niño y/o adolescente, tanto es

así, que desde los centros trabajan y colaboran con programas especiales para poner en práctica el aprendizaje de dichas habilidades, las cuales, son cada vez más solicitadas por las empresas, y es que, como sabemos en Youthcamp, buscan empleados capaces de trabajar en equipo y adaptarse a entornos cambiantes.

Cómo trabajar el liderazgo en clase o en el colegio

El liderazgo es un aspecto crítico que afecta a todos los ámbitos sociales, se habla mucho del liderazgo en el mundo de las organizaciones y la política, pero que cobra especial importancia en los centros escolares. Si nos centramos en las aulas, el liderazgo afecta a todas las facetas de la educación: la motivación de los docentes, la configuración de las condiciones y el entorno en el que se produce la enseñanza y el aprendizaje, y la interacción de la comunidad en sí misma.

Hoy por hoy, en el sistema escolar español el liderazgo efectivo está lejos de convertirse en norma. El liderazgo personal es algo que se tiene que trabajar, tanto con el equipo de profesores como con los alumnos para ser realmente efectivo. En estos momentos estos programas son deficientes o ineficaces.

En el otro extremo se sitúa el sistema escolar de Jamaica. El programa de liderazgo escolar de este país ha cambiado los comportamientos y las prácticas de los docentes. Desde las escuelas jamaicanas han centrado sus esfuerzos en la mejora de la enseñanza y el rendimiento de los estudiantes, en garantizar un mejor clima escolar con profesores motivados y una mayor colaboración de estos en la planificación de la mejora general de la escuela. El resultado inmediato ha sido la mejora de las calificaciones de los estudiantes, pero para evaluar el peso de las nuevas generaciones en la sociedad todavía quedarán décadas de estudio.

Este enfoque se basa en la evidencia de investigaciones sobre la eficacia escolar y la necesidad de que en ella existan líderes escolares. De hecho, hay una fuerte corriente que apuesta por mejorar la enseñanza en base del uso de datos para diagnosticar las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, proporcionando retroalimentación a los profesores sobre la enseñanza misma y sobre la planificación del desarrollo profesional de cada estudiante.

Lo cierto es que en este marco, profesores, directores o educadores pueden sentirse perdidos. Es por ello por lo que, desde Youthcamp, escuela especialista en adolescentes que potencia el autoconocimiento, la inteligencia emocional y relacional, señalamos seis acciones con las que trabajar el liderazgo en clase:

✓ Permite que asuman responsabilidades. Involucrar a los niños en distintas situaciones que requieran liderazgo es algo positivo. Desde dejarlos dirigir la discusión sobre algún asunto hasta repartir documentos. Los expertos aseguran que tales oportunidades deberían convertirse en parte de los procedimientos habituales del aula, ya que beneficia al estudiante encargado de la tarea, pero también ayuda al resto a convivir con la capacidad de liderar propia y la de sus compañeros y a gestionar la situación.

✓  Da ejemplo propio. Todo docente debe hablar asiduamente con los estudiantes inspirándoles y modelando conductas y comportamientos de liderazgo personal. Los profesores pueden basarse en ejemplos para explicar cómo funciona el liderazgo e incidir en el hecho de que un buen liderazgo exige responsabilidad. Sería interesante explicar sus propias responsabilidades cada día para que sus alumnos tengan conciencia de ello.

✓  Conecta con líderes que realmente les interesen. Entre las regulares charlas sobre el buen liderazgo busca ejemplos entre las estrellas favoritas del momento: música, actores o deportes cuando muestren un buen comportamiento de liderazgo (o no tan bueno). Un buen trabajo a realizar sería encargar a los estudiantes buscar la historia/carrera de una estrella deportiva que haya generado una actitud positiva entre sus seguidores o el ejemplo de un músico que haya incitado a una multitud (positiva o negativamente) con un solo comentario.

✓  Da lecciones de liderazgo. Explica qué es el liderazgo y por qué es valioso como habilidad para la vida personal y profesional. Encuentra pequeñas lecciones y prueba a abrir un debate dos veces al mes en tus clases.

✓  Involúcrales en mejorar la propia escuela. Un buen método de ejercer el liderazgo es potenciar sus capacidades. Por ello, una buena forma sería canalizar los esfuerzos de un aula en conseguir que se den cuenta de que cambiar la cultura escolar depende de ellos mismos, de su liderazgo. Los enfoques más comunes son quizás detener el acoso escolar, aumentar la conciencia ambiental o promover la comprensión de los estudiantes de otras culturas para lograr una plena integración.

✓  Juega con los espacios. Cuando damos a los estudiantes oportunidades para que desarrollen su liderazgo, y especialmente cuando ellos aceptan esa responsabilidad, les estamos dando libertad para luchar e, incluso, fallar. Los expertos a menudo señalan que no hay mejor lección que el fracaso; no obstante, podemos ayudarlos a soportar la caída y a reponerse y volver a intentarlo.Lee también: Hábitos en personas emocionalmente inteligentes

Hábitos en personas emocionalmente inteligentes


Si alguna vez has tenido una charla con una persona que parecía tenerte atrapado, probablemente ese alguien tenía una alta inteligencia emocional. Estas personas tienen algunas habilidades, ya convertidas en hábitos, que les permiten aprovechar al máximo las experiencias propias y ajenas, y como resultado tener una mente abierta y unos dotes trabajados para comprender al otro. Lo que hoy ha sido bautizado por los expertos como inteligencia emocional. Pero, ¿qué es esto realmente?

La inteligencia emocional es la capacidad de entender lo que otras personas están diciendo y cómo lo que están diciendo les está afectando emocionalmente. Es ser capaz de percibir con precisión cómo se siente una persona, y ser capaz de actuar sobre ese conocimiento de manera prosocial.

Desde Youth Camp mantenemos que la inteligencia emocional se puede desarrollar, aunque algunas personas nacen con un mayor grado de forma natural. No obstante, nosotros, como escuela especialista en adolescentes que potencia el autoconocimiento, la inteligencia emocional y relacional, destacamos que es entre los 12 y los 17 años cuando ésta más se puede desarrollar. Para ellos, tenemos estasformaciones especiales.

10 HABITOS DE LAS PERSONAS EMOCIONALMENTE INTELIGENTES

  1. Practicar la escucha activa. En lugar de esperar su turno para hablar, las personas emocionalmente inteligentes realmente escuchan lo que otros están diciendo. Se centran en la persona con la que están hablando, asimismo muestran que están escuchando y responden con entusiasmo.
  2. Encontrar un punto en común. Incluso si no están de acuerdo, una persona emocionalmente inteligente hará todo lo posible por tener una conversación civilizada sin cometer el error de alterarse. Este tipo de personas entiende que nadie quiere sentirse como un perdedor en una discusión, por lo que se esfuerzan por ser justos en sus valoraciones y determinaciones, y no emitir juicios de valor.
  3. Leer entrelíneas. Una característica de las personas emocionalmente inteligentes es que pueden leer entrelíneas lo que no se expresa con palabras e interpretar correctamente las emociones subyacentes. Es importante destacar que estas personas saben ponerse en el lugar de la otra persona, algo que les ayuda enormemente a ver todos los puntos de vista.
  4. La paciencia, la mejor aliada. En situaciones en las que podemos sentirnos frustrados o irritados, las personas emocionalmente inteligentes tienen la habilidad de mantenerse tranquilos bajo presión. Esto les permite procesar sus pensamientos con detenimiento antes de tomar cualquier decisión
  5. Apostar por conocerse a sí mismos. Es posible detectar la inteligencia emocional en otros simplemente por la forma en que se comportan. Generalmente estas personas son conscientes de la forma en que hablan y actúan como si vieran la conversación desde fuera. Al hacerlo son capaces de cambiar el tono y la forma en la que se dirigen a sus interlocutores ganando así confianza y firmeza.
  6. Mantener la mente abierta. Lejos de estar estancados en su forma de ver las cosas, las personas emocionalmente inteligentes se esfuerzan por tener una mentalidad abierta y están interesadas en conocer nuevas personas y enfrentarse a nuevas situaciones.
  7. La positividad, su bandera. Parte de mantener una perspectiva saludable es adquirir el hábito de buscar el lado positivo, incluso cuando otras personas no pueden. Un individuo que es positivo quiere mejorar y hacer bien las cosas. No deja que el peso del mundo lo deprima o lo reprima. Y las personas emocionalmente inteligentes son conscientes de ello.
  8. Ávidos lectores del lenguaje corporal. Las personas emocionalmente inteligentes son muy empáticas, es decir, son capaces de ponerse en el lugar del otro para comprender de forma profunda aquello que están sintiendo.
  9. Reguladores de sus propias emociones. Aquellos que son emocionalmente inteligentes saben cómo manejar sus emociones negativas para que no sean canalizadas de manera destructiva.
  10. La defensa no es una opción. Este tipo de personas nunca se muestran a la defensiva. Ellos son capaces de validar los puntos de vista de todas las personas, incluso cuando su postura es contraria a sus pensamientos. Los emocionalmente inteligentes se mantienen firmes, mientras expresan sus posturas de forma asertiva.

¡Cuánto duele mi primer amor!

Todos hemos sido adolescentes. Ahora son nuestros hijos quienes están pasando por esa etapa.

 

¿Recuerdas cuánto dolían los primeros amores? ¿Cómo dolía la ruptura o el no ser correspondid@?

 

Te lo recordamos: Nadie parece entender que ocurre ahí dentro, donde duele, donde hay mil pedazos, donde no hay sentido. ¿Cómo recomponerse, cómo unir de nuevo los mil pedazos de mi y seguir viviendo allí fuera con el torbellino de dentro?.

 

Como adolescentes y futuros adultos, es importante que nuestros hijos aprendan a abrir y cerrar relaciones de forma sana, desde el respeto hacia sí mismo y hacia el otro.

También a aprender a vivir con las emociones y gestionarlas, a tener un diálogo interno positivo.

Que entiendan que las relaciones son una fuente de aprendizaje muy valiosa para su futuro, que les formará parte de su carácter y personalidad.

 

Desde Youthcamp os animamos a que mantengáis conversaciones con vuestros hijos sobre estos temas, les encantará escuchar cómo erais vosotros a su edad y que les escuchéis.

 

Su desarrollo personal, en habilidades emocionales y relacionales es también esencial y les ayudará a vivir la etapa de la adolescencia con más tranquilidad, seguridad y confianza.

¿Quiénes son la Generación Z? Descubre más sobre tu hij@

¿Tienes un hijo menor de 20 años al que te cuesta entender?

Nos pasa a muchos padres. Por eso, nos proponemos ayudarte a saber un poco más sobre él.

Hay rasgos característicos que tiene en común con el resto de jóvenes de su generación.

No estamos hablando de los Millennials, si tu hijo ha nacido entre 1994 y 2010 pertenece a la Generación Z.

¿Generación Z? Posiblemente la cabeza te de vueltas y tengas la sensación de que el mundo cambia a ritmo de vértigo. Las nuevas tecnologías son en gran parte responsables de ello… todo cambia a marchas forzadas, la sociedad y los individuos.

El pasado ya no nos vale como referencia para entender el presente.

Un claro ejemplo es Google, que vuelve loco a expertos en posicionamiento y marketing, cambiando sus algoritmos 500 veces al año. Parece como que cuando estamos comenzando a entender algo ya está cambiando de nuevo.

Hace unos años se hablaba de los Millennials, esos niños que eran casi “nativos digitales” y que ahora se están incorporando ya al mundo laboral, se están casando y están siendo padres. L@s niñ@s y jóvenes de hoy pertenecen a la generación Z.

¿Cómo son los niños y jóvenes nacidos entre 1994 y 2010?

La diferencia no la marca su fecha de nacimiento. Su comportamiento, intereses y forma de pensar es diferente. Sus hábitos son distintos a la generación que le precedió y a años luz de la generación X, a la que pertenecemos sus padres.

Más allá de los riesgos y la evidente frivolidad de atribuir una letra y un solo rostro a un espectro millones de personas en el mundo, hay algunos elementos que pueden extraerse de las múltiples encuestas y estudios que se han realizado para estudiar su comportamiento. Nosotros, como expertos que tratamos con adolescentes, también reconocemos una coincidencia en sus rasgos de conducta.

1- Quieren ser ellos mismos.

Recuerdo una anécdota de mi hija Carola que lo refleja muy bien. Tenía apenas 5 años, un día le pedí – posiblemente ordené- que hiciera algo. Ella se planto en medio del pasillo, con las piernas un poco separadas y los brazos en jarras y me dijo, mirándome muy seria: “Yo soy dueña de mi propia vida”.

Hoy tiene 14 años y realmente sigue siendo una de las características que la definen.

Ellos eligen dónde aprenden y qué quieren aprender. Si no les gusta cómo explica el profesor o la explicación de los padres, lo buscarán en internet. Son autodidactas.

¿Mira tu hij@ tutoriales en Youtube? ¿Ha decidido aprender a tocar la guitarra solo?. Si todavía no lo ha hecho que no te extrañe cuando lo haga. Tal vez incluso decida colgar un vídeo cuando ya haya aprendido ¡les encanta compartir lo que saben!.

Esta forma de ser les hace ser más autónomos y estarán más abiertos a emprender y generar nuevas formas de ganarse la vida.

Para nosotros es un reto. Si no estamos, si no les acompañamos, buscarán en otros lugares.

2- Tienen espíritu crítico.

Al ser autodidactas, se han formado su propia opinión. Y se sienten con la seguridad de llevar la contraria a sus padres, profesores o mayores en aquello que no están de acuerdo.

Por ello, es fácil que se muestren irreverentes. Nuestro reto es ayudarles para que mantengan esa capacidad de expresar sus ideas, desde el respeto al otro, y que aprendan a pensar de forma adecuada y a tener valores. Es lo que nosotros llamamos en YOUTHCAMP mantener “conversaciones brillantes”.

‘Porque yo lo digo’ o ‘porque yo lo sé’ ya no funcionan. Si quieres que te respete, tenlo en cuenta.

Es una oportunidad para crear otro tipo de relación entre padres e hijos, basado en el respeto mutuo, la escucha y el diálogo.

Es hora de volver al método socrático. Nos encontramos ante un salto generacional donde ya no son importantes las respuestas, sino las preguntas, los jóvenes Z encuentran las respuestas por sí mismos y necesitan una educación y una comunicación acompasada a esta nueva forma de aprendizaje.

3- Se mueve mejor que las anteriores generaciones en situaciones de incertidumbre y cambio.

Saben que todo cambia, que nada es para toda la vida, porque eso es lo que han vivido con la crisis y lo que viven con internet. Por eso apuestan por compartir. La Generación Z no será propietaria cuando no tengan que serlo. Preferirán AirBnb, Uber, Blabla car o Spotify.

Esto hace que sean más inclusivos, abiertos a las diferencias y que tengan más conciencia social.

La generación Z experimenta la democratización del acceso a las oportunidades. Ya no importa quién es tu padre o dónde has nacido. Solo cuenta tu talento. Son nativos digitales y aprovechan esta ventaja para buscar nuevas salidas profesionales en un mercado laboral cada vez más cambiante. 

Son creativos, y con una alta adaptabilidad a nuevos entornos.

Querrán libertad geográfica. Es probable que tenga varias carreras completamente diferentes. Estas nuevas libertades desafían algunos de nuestros principios actuales.

¿Cuáles son los puntos débiles en los que necesitan de nuestra ayuda?

1. Facilidad para la dispersión. Falta de foco. La inmediatez es también una característica innata en ellos. Están acostumbrados a descargar veloces y a mantener multitud de conversaciones a la vez en sus redes sociales. Es importante que desarrollen de forma paralela habilidades encaminadas a observar, parar, reflexionar y estar presentes en lo que están haciendo en el momento presente. Ojo, no se desarrolla esa habilidad jugando a la Play Station.

2. Falta de perseverancia.

Está ligado a lo anterior. Tienen menor capacidad de conservar la atención en todo aquello que no otorgue resultados inmediatos. Lo que no tiene resultados inmediatos se abandona. Por eso es importante que desarrollen el talento y la motivación, que conozcan sus valores, que encuentren un propósito detrás del porqué hacen las cosas que les sostenga en el momento en el que vean que hay que realizar un esfuerzo y quieran tirar la toalla.

3. Falta de compromiso

El compromiso está compuesto también de perseverancia, significa apostar por algo y sostener esa decisión. Que se sientan involucrados emocionalmente, trabajar la proactividad y la responsabilidad, son factores importantes para que aprendan a asumir compromisos.

En YOUTHCAMP los chic@s desarrollan esas habilidades que son necesarias para que las cualidades que tienen se conviertan en fortalezas en lugar de en debilidades.

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Una experiencia única de aprendizaje y diversión

CAMPAMENTO DE VERANO YOUTHCAMP

7 Y AL 13 DE JULIO 2019

INSCRÍBETE YA!

(Para chicos y chicas de 12 a 17 años)

Descarga aquí el folleto de información.