7 ejercicios para trabajar la inteligencia emocional en los adolescentes

La inteligencia emocional está experimentando un nuevo resurgir. El concepto, que podemos definir como desarrollo de la capacidad de identificar, comprender y gestionar las emociones, existe desde hace mucho tiempo. Pero ha ganado fuerza en los últimos años, debido a la polarización del clima en el que vivimos actualmente. Además, muchas de las nuevas generaciones están descubriendo los principios básicos de la inteligencia emocional y sus beneficios.

Lo cierto es que este tema ha ganado un lugar importante en el panorama educativo de los padres. Y es que una de las cosas más importantes que podemos enseñar a nuestros hijos acerca de las emociones es que no son buenas o malas. Debemos expresarles que no necesitan juzgar las emociones, simplemente notarlas y sentirlas, para después identificarlas como cómodas o incómodas.

Para ello, podemos realizar con nuestros hijos unas actividades y reflexiones para construir, desarrollar y mantener la inteligencia emocional.

1. Categorización de las emociones. Un buen ejercicio sería escribir cinco emociones básicas en notas adhesivas o en tarjetas, así como palabras que pudieran identificarse con situaciones. Posteriormente hablar con los jóvenes sobre cada emoción y dónde podrían encajar cada una de esas palabras en la categoría de situaciones.

2. Pregunte y reflexione con su hijo. Tómese un tiempo para hablar con su hijo y responder algunas de las siguientes preguntas: ¿cómo afectan mis estados de ánimo a mis pensamientos y toma de decisiones?; ¿cómo describiría mi estilo de comunicación y su efecto en los demás?; ¿qué rasgos en los demás me molestan y por qué?; ¿me resulta difícil admitir que estoy equivocado? ¿Por qué o por qué no?; ¿cuáles son mis puntos fuertes?; ¿cuáles son mis debilidades? Debemos pensar profundamente las respuestas, usándolas para hacer comprender a nuestro hijo sus emociones.

3. Use vocabulario emocional. Cuando un médico trata de diagnosticar un problema, él o ella le pedirá que describa el dolor que está sintiendo. Podrían pedirle que use palabras como agudo, dolorido, calambres, pesado, nauseabundo, palpitante y sensible. Cuanto más específico sea, más fácil será para su médico diagnosticar el problema y prescribir el tratamiento adecuado. Con las emociones el funcionamiento es parecido: al usar palabras específicas para describir sus sentimientos, es más fácil llegar a su causa raíz, lo que lepermite lidiar mejor con ellos. Entonces, la próxima vez que nuestro hijo experimente una fuerte reacción emocional, tómese un tiempo para procesar con él la situación. No solo lo que está sintiendo, sino también el motivo. Trate de dar palabras a sus sentimientos; luego, determine junto a él lo que quiere hacer sobre la situación.

4. Pausa. Ayude a su hijo a tomar descansos. Hágalo comprender que, si siente que está empezando a responder emocionalmente a una situación, debe primero tomar una pausa. Si es posible, aconséjalo que vaya a dar un paseo. Una vez que haya tenido la oportunidad de calmarse, anímale a decidir cómo querer avanzar.

5. Enséñalo a utilizar el truco de 3 segundos. Si tiendes a contestar rápidamente, aceptas los compromisos demasiado deprisa y puedes decir algo que luego lamentarás. Para prevenirlo, podemos practicar con nuestros hijos estas tres preguntas rápidas antes de contestar: ¿es necesario decir esto?; ¿es necesario que lo diga yo?; ¿necesito decir esto ahora? En cambio, si es el joven es más introvertido y a menudo siente que desearía haberse expresado en un momento o situación específica, ayúdalo a preguntarse: ¿me arrepentiré de no hablar más tarde? Las preguntas correctas pueden ayudar a cualquier persona a manejar sus reacciones emocionales y evitar arrepentimientos.

6. Aprende a decir no. Es genial ser amable y servicial con los demás, pero los jóvenes tienen que aprender a poner sus límites. Para ello, podemos hablar con nuestros hijos y poner ejemplos de situaciones en las que, si respondemos sí a todas las solicitudes, podemos elegir el camino del agotamiento y gastar nuestro tiempo y energía. Debemos explicar que, cada vez que decimos que sí a algo que realmente no queremos, en realidad estás diciendo que no a las cosas que sí queremos.

7. Convertir las críticas en comentarios constructivos. Una de las actividades que podemos realizar con nuestros hijos está relacionado con las críticas y el peligro de tomarlas de forma personal. En su lugar, debemos enseñar a los jóvenes a responder dos preguntas: dejando de lado los sentimientos personales, ¿qué puedo aprender de esta opinión alternativa?; ¿cómo puedo usar estos comentarios para ayudarme a mejorar? Recuerda que la mayoría de las críticas están enraizadas en la verdad e, incluso cuando no lo es, ofrecen la oportunidad de ver la realidad desde la perspectiva de los demás.

Las Soft Skills o habilidades blandas revolucionan las aulas

La adolescencia es una de las etapas más críticas en la vida de cualquier persona, y es que, todo lo que aprendamos quedará reflejado en nuestra vida adulta. En este sentido, un estudio elaborado por el portal de empleo Careerbuilder señala que de unos años a esta parte existe una deficiencia enorme entre los recién graduados en las conocidas ‘Soft Skills’ o habilidades blandas cuando comienzan su carrera profesional.

Profesores, directores o padres se empeñan y luchan por ofrecer una educación plagada de conceptos teóricos, matemáticos, artísticos o deportivos para desarrollar un curriculum excepcional entre los más jóvenes, pero terminan olvidando una de las claves de la empleabilidad moderna: los atributos personales que conformarán la carrera profesional en la vida adulta del adolescente.

Siendo la educación el pilar de cualquier progreso personal, desde Youthcampdestacamos que enseñar a los jóvenes a desarrollar sus habilidades emocionales y personales desde la práctica en las aulas es vital para conseguir afrontar los conflictos acordes a la edad. Además, la cultura empresarial ha cambiado radicalmente en los últimos años, y por ello, debemos generar estímulos y necesidades en los adolescentes para que se marquen unas prioridades que posiblemente necesitarán en su futuro laboral.

Un estudio de la Kentuky University USA ha identificado 10 habilidades clave percibidas como las más valoradas en el mundo de las organizaciones: Integridad, comunicación, responsabilidad, habilidades sociales, liderazgo son algunas de estas habilidades clave más buscadas y valoradas.

Hablamos de talento, de su desarrollo y de su necesidad. Pero, ¿lo estamos aplicando? Un informe conocido como Aprendizaje en el lugar del trabajo de 2018 realizado a través de LinkedIn ha establecido como prioridad para el desarrollo del talento el entrenamiento de dichas habilidades.

Las escuelas han adoptado un nuevo modelo de educación basado en valores y desarrollo de las habilidades personales del niño y/o adolescente, tanto es

así, que desde los centros trabajan y colaboran con programas especiales para poner en práctica el aprendizaje de dichas habilidades, las cuales, son cada vez más solicitadas por las empresas, y es que, como sabemos en Youthcamp, buscan empleados capaces de trabajar en equipo y adaptarse a entornos cambiantes.

¡Cuánto duele mi primer amor!

Todos hemos sido adolescentes. Ahora son nuestros hijos quienes están pasando por esa etapa.

 

¿Recuerdas cuánto dolían los primeros amores? ¿Cómo dolía la ruptura o el no ser correspondid@?

 

Te lo recordamos: Nadie parece entender que ocurre ahí dentro, donde duele, donde hay mil pedazos, donde no hay sentido. ¿Cómo recomponerse, cómo unir de nuevo los mil pedazos de mi y seguir viviendo allí fuera con el torbellino de dentro?.

 

Como adolescentes y futuros adultos, es importante que nuestros hijos aprendan a abrir y cerrar relaciones de forma sana, desde el respeto hacia sí mismo y hacia el otro.

También a aprender a vivir con las emociones y gestionarlas, a tener un diálogo interno positivo.

Que entiendan que las relaciones son una fuente de aprendizaje muy valiosa para su futuro, que les formará parte de su carácter y personalidad.

 

Desde Youthcamp os animamos a que mantengáis conversaciones con vuestros hijos sobre estos temas, les encantará escuchar cómo erais vosotros a su edad y que les escuchéis.

 

Su desarrollo personal, en habilidades emocionales y relacionales es también esencial y les ayudará a vivir la etapa de la adolescencia con más tranquilidad, seguridad y confianza.

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