Cómo trabajar el liderazgo en clase o en el colegio

El liderazgo es un aspecto crítico que afecta a todos los ámbitos sociales, se habla mucho del liderazgo en el mundo de las organizaciones y la política, pero que cobra especial importancia en los centros escolares. Si nos centramos en las aulas, el liderazgo afecta a todas las facetas de la educación: la motivación de los docentes, la configuración de las condiciones y el entorno en el que se produce la enseñanza y el aprendizaje, y la interacción de la comunidad en sí misma.

Hoy por hoy, en el sistema escolar español el liderazgo efectivo está lejos de convertirse en norma. El liderazgo personal es algo que se tiene que trabajar, tanto con el equipo de profesores como con los alumnos para ser realmente efectivo. En estos momentos estos programas son deficientes o ineficaces.

En el otro extremo se sitúa el sistema escolar de Jamaica. El programa de liderazgo escolar de este país ha cambiado los comportamientos y las prácticas de los docentes. Desde las escuelas jamaicanas han centrado sus esfuerzos en la mejora de la enseñanza y el rendimiento de los estudiantes, en garantizar un mejor clima escolar con profesores motivados y una mayor colaboración de estos en la planificación de la mejora general de la escuela. El resultado inmediato ha sido la mejora de las calificaciones de los estudiantes, pero para evaluar el peso de las nuevas generaciones en la sociedad todavía quedarán décadas de estudio.

Este enfoque se basa en la evidencia de investigaciones sobre la eficacia escolar y la necesidad de que en ella existan líderes escolares. De hecho, hay una fuerte corriente que apuesta por mejorar la enseñanza en base del uso de datos para diagnosticar las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, proporcionando retroalimentación a los profesores sobre la enseñanza misma y sobre la planificación del desarrollo profesional de cada estudiante.

Lo cierto es que en este marco, profesores, directores o educadores pueden sentirse perdidos. Es por ello por lo que, desde Youthcamp, escuela especialista en adolescentes que potencia el autoconocimiento, la inteligencia emocional y relacional, señalamos seis acciones con las que trabajar el liderazgo en clase:

✓ Permite que asuman responsabilidades. Involucrar a los niños en distintas situaciones que requieran liderazgo es algo positivo. Desde dejarlos dirigir la discusión sobre algún asunto hasta repartir documentos. Los expertos aseguran que tales oportunidades deberían convertirse en parte de los procedimientos habituales del aula, ya que beneficia al estudiante encargado de la tarea, pero también ayuda al resto a convivir con la capacidad de liderar propia y la de sus compañeros y a gestionar la situación.

✓  Da ejemplo propio. Todo docente debe hablar asiduamente con los estudiantes inspirándoles y modelando conductas y comportamientos de liderazgo personal. Los profesores pueden basarse en ejemplos para explicar cómo funciona el liderazgo e incidir en el hecho de que un buen liderazgo exige responsabilidad. Sería interesante explicar sus propias responsabilidades cada día para que sus alumnos tengan conciencia de ello.

✓  Conecta con líderes que realmente les interesen. Entre las regulares charlas sobre el buen liderazgo busca ejemplos entre las estrellas favoritas del momento: música, actores o deportes cuando muestren un buen comportamiento de liderazgo (o no tan bueno). Un buen trabajo a realizar sería encargar a los estudiantes buscar la historia/carrera de una estrella deportiva que haya generado una actitud positiva entre sus seguidores o el ejemplo de un músico que haya incitado a una multitud (positiva o negativamente) con un solo comentario.

✓  Da lecciones de liderazgo. Explica qué es el liderazgo y por qué es valioso como habilidad para la vida personal y profesional. Encuentra pequeñas lecciones y prueba a abrir un debate dos veces al mes en tus clases.

✓  Involúcrales en mejorar la propia escuela. Un buen método de ejercer el liderazgo es potenciar sus capacidades. Por ello, una buena forma sería canalizar los esfuerzos de un aula en conseguir que se den cuenta de que cambiar la cultura escolar depende de ellos mismos, de su liderazgo. Los enfoques más comunes son quizás detener el acoso escolar, aumentar la conciencia ambiental o promover la comprensión de los estudiantes de otras culturas para lograr una plena integración.

✓  Juega con los espacios. Cuando damos a los estudiantes oportunidades para que desarrollen su liderazgo, y especialmente cuando ellos aceptan esa responsabilidad, les estamos dando libertad para luchar e, incluso, fallar. Los expertos a menudo señalan que no hay mejor lección que el fracaso; no obstante, podemos ayudarlos a soportar la caída y a reponerse y volver a intentarlo.Lee también: Hábitos en personas emocionalmente inteligentes