EL PASO HACIA LA SECUNDARIA


Los adolescentes al acabar la primaria cierran la etapa de la infancia con muchas ganas, ilusiones, expectativas y cambios a todos los niveles. Dejan atrás un entorno seguro con los compañeros y amigos de la infancia, los maestros que te acompañaban y la monitorización del aprendizaje.

Aparece el momento de empezar a volar. El cambio de centro hacia el instituto o la escuela de secundaria, donde los que empiezan son los más pequeños y no saben todavía “las reglas del juego”, supone el primer reto a afrontar. Será clave tener una buena red de amigos y compañeros para poder compartir estos momentos de incertidumbre.

El nivel de madurez del adolescente, la responsabilidad y las estrategias que haya desarrollado para afrontar las dificultades, habilidades emocionales, sociales y relacionales incluidas, definirá su grado de éxito escolar y también de relaciones y pertenencia al grupo. Las habilidades emocionales o gestión de las emociones se aprenden. Las emociones a menudo pueden desestabilizarnos y si aprendemos a conocernos y saber qué emoción nos invade y que puedo hacer con ella, es decir, como volver a mi equilibrio emocional, me permitirá tener cierto control y enfocarme en la tarea escolar o aquello que esté haciendo.

El éxito escolar y las relaciones sociales, tan importantes en esta etapa, contribuirán en su grado de autoestima,
en la percepción que tienen de ellos mismos, la aceptación de los cambios y de su cuerpo así como las comparaciones que suelen hacer con los ideales a las redes sociales, anuncios, películas, etcétera.

Los cambios físicos a los cuales se ven sometidos los adolescentes y la gran transformación que experimentan en su apariencia física, supone para ellos una re- elaboración de cuál es su imagen corporal y su atractivo.
Además en esta transformación hay que añadir cambios en el cerebro del adolescente. Aunque no existen muchos estudios sobre este tema, sí que se pueden destacar diferencias importantes de la comparación del cerebro antes y después de la pubertad, en las neuronas y en la estructura del cerebro.

Estos cambios cerebrales se han vinculado a transformaciones en diferentes áreas de conducta. (Blakemore y Choudhury, 2006) Las autoras apuntan a la influencia de estos

cambios en el desarrollo de funciones intelectuales ejecutivas tales como, la atención

selectiva, la toma de decisiones o la inhibición de respuestas, entre las más destacadas.

Los cambios respecto al cuerpo están influidos no solo por la aparición de estos, sino también por los rasgos psicológicos del adolescente y la influencia del entorno, es decir, familia, amigos, escuela y patrones culturales.
Por lo tanto, el factor psicológico de la percepción que los adolescentes tienen sobre su cuerpo forma parte de su auto-concepto y además tiene una gran influencia en su autoestima.

Seguidamente podemos apreciar que en esta etapa los adolescentes pueden ser muy sensibles y fácilmente se puede influir en ellos. Su capacidad crítica y analítica es baja y por tanto son altamente sugestionables.
En esta etapa de transformación los jóvenes centran su mundo en la apariencia física que simboliza el éxito personal y social.

Por lo tanto, por un lado el estímulo y el refuerzo en su capacidad crítica y analítica es fundamental para formar su carácter. Los aprendizajes tienen que enfocarse más en esta parte que en la memorización de conceptos.
Crear debates discusiones y saber defenderlos estimula la mente y el interés de los jóvenes. Animarlos a participar sin cortar la creatividad, juzgar o dirigir más bien inspirándolos. Cuantas más oportunidades tengan de expresarse con libertad mejor para su capacidad crítica y la autoestima.

Despertar en ellos el espíritu crítico, es también, prestar atención en cómo son las relaciones con los compañeros, empatitzar cuando hay relaciones tóxicas o de desprecio y ser valientes para afrontarlo. La diversidad está cada vez más presente en las aulas y a la nuestra sociedad. Puede parecer un tópico pero tenemos que despertar la sensibilidad de los jóvenes para ver los compañeros como seres humanos iguales, sin distinción de estatus, raza, sexo o religión y estimularlos a ver la riqueza que hay en la diferencia.

Por otro lado el refuerzo en la aceptación de su físico, huyendo de los modelos ideales y de los estereotipos que aparecen en las redes, cultivando los valores personales y la autoconfianza.
Valorarse tener confianza en sí mismos y motivación personal es clave para su éxito personal y escolar en esta transición a la secundaria. Empoderar a los jóvenes para tomar sus propias decisiones y responsabilizarse de ellas. Organizarse en los tiempos de estudio, poner foco y aprender a ponerse metas a corto y medio plazo para poder medir sus progresos los ayudará a ver, valorar y celebrar los éxitos.

Es importante ayudarlos a construir el carácter y personalidad desde el refuerzo, el aprecio y la aceptación de ellos mismos y esto contribuirá muy positivamente en su rendimiento y éxito personal.